El poderosísimo mosquito

por Gabriel Rumor

El mosquito, una historia humana de nuestro predator más mortífero, es el título del libro del historiador militar Timothy C. Wineguard, profesor de la Colorado Mesa University, reseñado en la revista NATURE, que revela la sorprendente magnitud del daño que el insecto ha causado a la humanidad en el curso de los tiempos.

Mosquito tigre.  FOTO DE JAMES GATHANY

Mosquito tigre. FOTO DE JAMES GATHANY

La filiariasis, la fiebre amarilla, el dengue, el Zika y la fiebre del Nilo Occidental son enfermedades transmitidas por ese animal de talla tan insignificante – con balance de medio millón de víctimas en el año 2017- que desde la antiguedad decidieron la suerte de los conflictos bélicos al minar la resistencia física de los bandos en pugna.  Mosquito tigre

En lo que va de siglo, han liquidado un promedio anual de dos millones de personas, mucho más que las serpientes (50 mil), los leones (apenas cien) y !sólo diez! los tiburones de tan mala reputación y, de hecho, las enfermeades transmitidas por el mosquito, sobre todo la malaria, acabaron con casi la mitad de los 108 millardos de los seres humanos que alguna vez caminaron sobre la faz del planeta.

Mosquitos

Mosquitos

Sabemos, por ejemplo, que los invasores persas claudicaron en el siglo V a.c ante una coalición de espartanos y atenienses que los encajonaron en las marismas de Platea y el general Anófeles, como Winegard llama con humor al transmisor de la malaria, acabó casi con la mitad de sus efectivos, liberando a Grecia de su enemigos más encarnizados e inaugurando la Dorada Epoca Helénica de la filosofía, las ciencias y las artes que impulsó la civilización occidental.

Y qué decir del papel que jugaron los mortíferos pantanales en torno a Roma que, desde luego,  afectaban a los propios ciudadanos pero debilitaron los ataques sucesivos de cartaginenses, de tribus germánicas y de los hunos del feroz Atila, y, durante tres siglos propiciaron el proselitismo masivo de los pacientes en los hospitales cristianos, echando las bases del imperio carolingio en el Continente europeo; en la muerte de dos tercios de las bajas unionistas y tres cuartos de las confederadas, durante la Guerra de Secesión americana, o, más recientemente, o en el paludismo en las junglas de Vietnam, que fue para las fuerzas norteamericanas un enemigo tan temido como las tropas del Vietcong.

En un capítulo, se refiere el autor  al vínculo entre la trata de esclavos y la resistencia genética al Plasmodium vivax, porque la carencia del antígeno Duffy propicia la infección, el mismo que falta al 95% de la gente descendiente del Africa Occidental y fue así, por una cruel ironía del destino, que su resistencia física condujo a los terratenientes a procurar con mayor énfasis sus servicios; y, en otro, aborda los horrendos experimentos humanos que durante la Segunda Guerra realizaron los nazis en Dachau para hacerse de un antídoto contra la mortífera malaria…igual que los estadounidenses, con diez mil soldados y reclusos de una penitenciaría de Chicago; con numerosas víctimas, en ambos casos.

Mosquito anopheles o Mosquito de la malaria

Mosquito anopheles o Mosquito de la malaria

Su argumento principal es que a medida que el Homo Sapiens superó su condición de cazador y recolector, hemos pagado caro las interferencias con la naturaleza y que, talar los bosques, cultivar los campos y transformar el medio ambiente estimuló la expansión del mosquito, igual que hacemos ahora al ubicar armas y soldados en las áreas pantanosas, poniéndoles en bandeja de plata la capacidad de provocar enfermedades.

Cuando el mosquito busca nuestra sangre transfiere todos los microbios de que es portador y no hay alternativa sino combatirlo, en lo que constituye una verdadera guerra multimillonaria de instituciones estatales y organizaciones privadas, porque, como Winegard concluye, el insecto controla nuestro comportamiento mientras tenemos que controlar el suyo y no hay otra alternativa sino combatirlo; sin misericordia alguna.

Varsovia, septiembre 2019