Constatar que apenas diez de las dos mil especies de manzanas cultivadas en Austria acceden ahora a los consumidores ha motivado la concertación de importantes cadenas distribuidoras de alimentos para reinstalar en los supermercados raras variedades desaparecidas hace doscientos años.
El GUARDIAN londinense refiere el interés del grupo Spar y la distribuidora Frutura en la Ilzer Rosenapfel de la provincia de Styria y la Falchs Gulderling del Tirol, aunando el conocimiento de las generaciones pasadas a las técnicas agrícolas modernas con un objetivo que va más allá del mero interés comercial, reactivando con los sabores ancestrales la esencia misma de la minúscula nación enclavada en el corazón de Europa.
Es una noticia que David Benscoter recibirá, sin duda, con agrado en su casa de Spokane. Un detective retirado que hace algún tiempo comprendió que buscar manzanas escondidas en los bosques y parques públicos resultaba tan gratificante como perseguir la evasión fiscal y la corrupción política, y desde luego menos riesgoso para su salud…
Le pareció chocante que sólo quince variedades acaparasen la industria manzanera estadounidense, concentrada en casi dos terceras partes en Washington, su propio estado, sabedor de que hubo un tiempo en que crecían en el Norte más de 17 mil especies de esa fruta deliciosa -cuyo consumo regular, según dicen, mantiene a distancia a los doctores- con aspecto y sabor muy diferentes, hasta desaparecer para siempre.Recuperarlas en pequeños semilleros especializados y programas universitarios, equivalía a recrear el pasado nacional. Y aunque Benscoter sabía que algunas estaban condenadas sin remedio por razones naturales y de mercado, desempolvó sus hábitos sherlockianos para identificar viejos manzanares en archivos, bibliotecas, registros comunales y catálogos de ferias antañonas donde los granjeros competían con sus productos, estudiando la evolución y el cambio climático para comprender por qué unas especies lograron sobrevivir y otras, simplemente, se fueron con el viento.
Un empeño hasta cierto punto quijotesco, porque nuevas variedades y no las antiguas motivan inversiones más rentables y se realizan experimentos de laboratorio para abreviar el tiempo de crecimiento y acelerar la etapa de explotación de las recuperadas.
Ahora, en Austria, la ONG ambientalista Noah´s Ark ha sido contratada para identificar las variedades históricas más convenientes entre 2150 árboles sembrados en un huerto experimental en Styria – según criterios básicos de sabor, ritmo de crecimiento, vulnerabilidad a las plagas y durabilidad- para su cultivo extensivo con métodos novedosos, cuyos primeros frutos atravesarán un periodo de prueba en comercios de Viena y escuelas y centros de atención infantil.
Es una moda que se esparce con inusitada velocidad por el resto del Continente y los Estados Unidos mientras se amplía la gama de sabores, con toques de frambuesa, clavos de olor, nueces y limón, que casi murió con las guerras, la agricultura industrializada y un mercado más inclinado a la dulzura; y, más interesante aún en estos tiempos de obsesión matusalénica, como en el caso de la Berner Rosenapfel, con mayor contenido de polifenoles que actúan como antioxidantes y antinflamatorios que las hacen asequibles a personas alérgicas, fortaleciendo su tolerancia a los estornudos primaverales.
Es evidente que asistimos a una revalorización de la fruta, cuando en Alemania la ciudad de Reutlingen abre el parque Pomologie en los predios de una escuela de jardinería fundada en 1860, una boutique en el distrito berlinés de Schoneberg expone doscientas variedades cultivadas en un huerto en la frontera con Polonia y el jardinero Jochen Bock que ha cuidado su granja particular desde hace tres décadas en el land norteño de Schleswig-Holstein muestra con orgullo el árbol con un centenar de variedades que logró mediante un ingenioso injerto artesanal.
Y no es coincidencia que el público estadounidense haya recobrado el interés por Juanito Manzanas, personaje semi-mítico que alguna vez recorrió el país esparciendo las semillas de espléndidos manzanares que quedarían asociados a la expansión del naciente imperio tras la guerra de independencia.
Varsovia, octubre de 2026













