Civilización y almejas

MIRAMUNDO POR GABRIEL RUMOR

MIRAMUNDO POR GABRIEL RUMOR

Tenemos con las almejas una vinculación histórica mucho más compleja de lo que podría pensarse, afirma un curioso reportaje en la revista Science sobre la interacción que desde la noche de los tiempos ha mantenido la civilización con los apetitosos bivalvos.

Más allá de los caldos y los linguinis a la vongole

Investigaciones en las costas de la Columbia Británica, Canadá, revelaron que los moluscos de hace 11.500 años eran de talla relativamente pequeña, un 80% menores que los actuales, y fueron creciendo y extendiendo su lapso vital a medida que los niveles del mar se estabilizaron y los glaciares retrocedieron tras el fin de la última edad glacial, dejando fondos marinos rocosos en su estela.

Moluscos

Allí, en la costa canadiense, hace unos nueve mil años, se establecieron pueblos hasta entonces nómadas que, según se sedentarizaron emprendieron la cría de los moluscos en terrazas protegidas que les hicieron la vida más apacible, con abundancia de fitoplankton y a salvo de predadores como cangrejos y grandes peces, propiciando  su crecimiento más acelerado.

No importa que una cazuela estuviese al final de su camino, porque disfrutaban mientras tanto de una existencia feliz, según afirma la revista.

Acuicultura

Acuicultura

Pero, una vez que los europeos arribaron al lugar, la acuicultura perdió importancia y ahora, la  combinación del calentamiento oceánico con el reemplazo de su habitat preferido en el fondo rocoso por arenas de grano fino debido a la actividad industrial, plantea severas amenazas a las milenarias criaturas.

Cultivo de moluscos

Así que la solución sugerida por algunos ambientalistas es  el retorno de los cultivos marinos, que están siendo ya reimplantados por diversas comunidades indígenas en la costa noroccidental sobre el Pacífico.

Varsovia, enero 2020.