Además de los daños materiales, los terremotos dejan profundas huellas en la salud mental y en la vida comunitaria. El miedo, la incertidumbre, el duelo, las alteraciones del sueño y la ansiedad son reacciones frecuentes después de un evento de esta magnitud.
Desde la perspectiva de la ecología psicosocial que promueve Planeta Vital, comprender lo ocurrido desde la ciencia forma parte del proceso de recuperación, ya que obtener información confiable reduce la incertidumbre, fortalece la resiliencia colectiva y ayuda a las comunidades a prepararse mejor para enfrentar futuros desastres, así como también exhorta a quienes ejercen cargos en políticas públicas que cumplan con sus responsabilidades ineludibles de responder a la altura de la realidad sísmica de este país.
Las imágenes del satélite NISAR permitieron reconstruir el movimiento de la falla geológica que causó la devastación en La Guaira y Caracas.
El espacio volvió a convertirse en un observatorio privilegiado de nuestro planeta. Apenas días después de los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio de 2026, científicos de la NASA lograron cartografiar con extraordinaria precisión cómo se deformó la superficie terrestre durante el evento sísmico.
Gracias al satélite NISAR (NASA-ISRO Synthetic Aperture Radar), los investigadores detectaron desplazamientos del terreno de hasta 60 centímetros, información clave para comprender por qué ciudades como La Guaira y Caracas sufrieron daños tan severos.
Los resultados fueron publicados por el Observatorio de la Tierra de la NASA, en un reportaje de Kathryn Hansen, acompañado por un mapa elaborado por Lauren Dauphin con datos suministrados por el geofísico Eric Fielding, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), y procesados por el equipo científico de la misión NISAR.
Una radiografía del terremoto desde el espacio
El análisis fue posible gracias a una técnica denominada Interferometría de Radar de Apertura Sintética (InSAR), capaz de detectar cambios muy pequeños en la superficie terrestre mediante la comparación de imágenes obtenidas antes y después del terremoto.
Los científicos compararon registros satelitales captados entre el 13 y el 18 de junio, antes del sismo, con imágenes tomadas entre el 25 y el 30 de junio, cuando la región ya había sido afectada por el doble terremoto.
El resultado fue un mapa de deformación que muestra cómo enormes bloques de terreno se desplazaron en direcciones opuestas como consecuencia de la ruptura de la falla geológica.
El movimiento oculto bajo Venezuela
Los datos confirman que la ruptura ocurrió sobre un complejo sistema de fallas ubicado en el límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana, dos enormes bloques tectónicos que se desplazan lentamente desde hace millones de años.
Durante décadas, estas placas acumulan tensiones que permanecen «atrapadas» hasta que finalmente se liberan en cuestión de segundos, produciendo terremotos de gran magnitud.
En el caso venezolano, la ruptura comenzó cerca de Morón, se propagó hacia el mar Caribe y posteriormente volvió a emerger cerca del aeropuerto internacional de Maiquetía.
Los mapas muestran claramente esa trayectoria mediante una estrecha franja blanca donde prácticamente no hubo desplazamiento, delimitando el punto donde la falla se abrió en profundidad.

El desplazamiento de la superficie terrestre fue especialmente intenso cerca de Caracas y La Guaira, Venezuela, tras los terremotos que sacudieron la región el 24 de junio de 2026. Este mapa fue elaborado a partir de datos del Radar de Apertura Sintética de NASA-ISRO (NISAR) adquiridos los días 25 y 30 de junio (después de los terremotos) y 13 y 18 de junio (antes de los terremotos).
Observatorio de la Tierra de la NASA/Lauren Dauphin
Hasta 60 centímetros de desplazamiento
Uno de los hallazgos más relevantes fue la magnitud del movimiento del terreno.
Al sur del segmento principal de la falla, algunas zonas experimentaron desplazamientos horizontales de hasta 60 centímetros hacia el oeste, una deformación excepcionalmente grande para un solo evento sísmico.
Según explicó el geofísico Eric Fielding, del JPL de la NASA:
«Estas son las razones por las que los daños en Caracas y La Guaira fueron tan extremos. InSAR nos revela mucha información sobre lo que sucedió durante estos terremotos.»
La capacidad de medir estos desplazamientos ayuda a comprender por qué determinadas ciudades resultan mucho más afectadas que otras, incluso cuando se encuentran a distancias similares del epicentro.
Una herramienta para salvar vidas
Los datos obtenidos por NISAR fueron utilizados inmediatamente por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) para perfeccionar su modelo de ruptura de la falla, permitiendo reconstruir con mayor precisión cómo se movieron los distintos segmentos del sistema tectónico.
Esta información resulta fundamental para:
mejorar los mapas de amenaza sísmica;
comprender la distribución de los daños;
fortalecer las normas de construcción;
planificar futuras respuestas de emergencia.
La primera gran prueba del sistema de respuesta rápida de NISAR
Los mapas fueron generados mediante el sistema Urgent Response (UR) de la misión NISAR, diseñado para entregar información preliminar entre 12 y 24 horas después de un desastre natural.
Se trata de la primera ocasión en que este sistema es utilizado para cartografiar la deformación de la superficie terrestre causada por un terremoto de gran magnitud, demostrando el enorme potencial de esta nueva misión espacial para apoyar la gestión del riesgo de desastres.
Ciencia para comprender un planeta vivo
Los estudios realizados desde el espacio no permiten predecir cuándo ocurrirá un terremoto, pero sí ayudan a entender mejor cómo se comportan las fallas geológicas y cuáles regiones concentran mayores deformaciones.
Esta información es utilizada por geólogos, ingenieros y autoridades para actualizar mapas de amenaza sísmica, fortalecer normas de construcción y mejorar los planes de prevención y respuesta ante emergencias.
En un país como Venezuela, ubicado sobre el límite entre dos placas tectónicas activas, el monitoreo permanente resulta esencial para reducir la vulnerabilidad de las comunidades expuestas.
Créditos
Artículo basado en la publicación del Observatorio de la Tierra de la NASA.
Reportaje: Kathryn Hansen.
Mapa: Lauren Dauphin.
Datos científicos: Eric Fielding y el equipo de la misión NISAR del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.
Fuente oficial:
https://earthobservatory.nasa.gov/ (Observatorio de la Tierra de la NASA)
https://nisar.jpl.nasa.gov/ (Misión NISAR – NASA/JPL)
https://www.usgs.gov/ (Servicio Geológico de Estados Unidos – USGS)












