Microplásticos hasta en la sopa

Por: Marisela Valero
Última actualización el 14 septiembre, 2026

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¿Qué tenemos en este episodio de Planeta Vital?

Hay contaminaciones que podemos ver: una botella abandonada en la arena, una bolsa atrapada entre las raíces de un manglar, una pajita flotando cerca de la orilla. Y hay otras que casi se nos escapan entre los dedos.

Los microplásticos pertenecen a esta segunda categoría.

Son tan pequeños que muchos resultan invisibles a simple vista, pero están presentes en ambientes marinos y terrestres, en el agua, el aire, los sedimentos y en numerosos organismos. La ciencia ha encontrado estas partículas incluso en el cuerpo humano, mientras continúa investigando qué consecuencias concretas puede tener una exposición prolongada.

Por eso, hablar de microplásticos no es hablar solamente de un problema de los océanos. Es hablar de nuestra vida cotidiana.

Belkis García, nuestra invitada

Belkis García, nuestra invitada

En Planeta Vital conversamos sobre este tema con la química ambiental venezolana Belkis García, licenciada en Química, mención Geoquímica, de la Universidad Central de Venezuela, especialista en Química Ambiental.Con 19 años en el IVIC, en el Centro de Oceanologia y Estudios Antarticos. Y 30 años de experiencia en Geoquímica Ambiental.

Actualmente, es responsable del Componente de Microplasticos que pertenece al proyecto RLA7028: » Fortalecimiento de las capacidades regionales de América Latina y el Caribe en el uso de técnicas nucleares e isotónicas para aumentar el conocimiento de los Estresores Marinos que afectan las zonas costeras y contribuye a la Gestión sostenible de los recursos marinos».

Si no pudiste escuchar el episodio por Voz Vida Verde Internacional, aquí te dejamos el Podcast.
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Junto a un equipo de científicos, Belkis lleva a cabo un estudio en Venezuela de Monitoreo en la Caracterización y Cuantificación Física desde el 2023 en 3 playas de Higuerote, estado Miranda y recientemente le agregaron el estudio de elucidacion de los tipos de Microplasticos encontrados para obtener su identidad, (tipo de polímeros) y así conocer su fuente.

Este trabajo de Caracterización química y física de MPs lo están replicando actualmente en la Antártida, basándose en la experiencia que el equipo ha ido adquiriendo en estos años de trabajo.

Su trabajo nos ayuda a mirar el problema desde una perspectiva fundamental: lo que ocurre en una playa comienza  mucho antes de llegar a la playa.

Belkis y su equipo relizando trabajo de campo

Belkis y su equipo relizando trabajo de campo

¿Qué son realmente los microplásticos?

La definición más utilizada considera microplásticos a las partículas de plástico de hasta unos 5 milímetros. Algunas son fabricadas deliberadamente en tamaños pequeños; otras aparecen cuando objetos plásticos de mayor tamaño se deterioran por la acción del sol, el viento, las olas, la fricción y el paso del tiempo.

Estos últimos son particularmente difíciles de controlar.
Una botella que dejamos en una playa no desaparece cuando deja de verse como botella. Puede fragmentarse. Lo mismo ocurre con envases, bolsas, empaques, redes, textiles sintéticos, neumáticos y otros productos.
El plástico no se esfuma: se transforma y puede terminar convertido en partículas cada vez más pequeñas.
Y ahí comienza otra historia.

Las investigaciones se hacen en las costas de Venezuela

Las investigaciones se hacen en las costas de Venezuela

De nuestra casa al océano

A veces pensamos que la contaminación marina empieza cuando alguien arroja basura directamente al mar. Pero el recorrido puede ser mucho más largo.

Una envoltura abandonada en una calle puede ser arrastrada por la lluvia hacia un desagüe. Desde allí puede llegar a un río y finalmente al océano.

Las fibras de algunas prendas sintéticas pueden desprenderse durante el lavado y llegar a las aguas residuales. Los neumáticos también constituyen una fuente importante de partículas plásticas generadas por el desgaste de la circulación. Incluso pinturas y céspedes artificiales pueden contribuir a esta contaminación.

Es decir, el océano también recibe nuestras decisiones cotidianas.

Por eso reducir los microplásticos no depende únicamente de recoger basura en una playa. Esa limpieza es necesaria, pero también necesitamos preguntarnos qué compramos, cuánto utilizamos, cuánto desechamos y qué hacemos con aquello que ya no necesitamos.

Microplásticos

Microplásticos

La playa como espejo

Las playas son uno de los lugares donde esta problemática se vuelve especialmente visible.

Allí encontramos botellas, tapas, envoltorios, fragmentos de bolsas, envases, cabos, redes y otros residuos que pueden terminar deteriorándose hasta convertirse en partículas cada vez menores.

El problema no es solamente estético.

Los residuos plásticos pueden ser ingeridos por peces, aves, tortugas y otros animales marinos. Además, los microplásticos pueden desplazarse por las cadenas alimentarias y alterar procesos ecológicos. La contaminación marina también afecta actividades humanas como la pesca, el turismo y la recreación.

Incluso algo aparentemente tan sencillo como recoger basura en una playa puede convertirse en una herramienta científica.

El programa International Coastal Cleanup, impulsado por Ocean Conservancy, no se limita a retirar residuos: sus voluntarios registran lo que encuentran. Esos datos permiten identificar cuáles son los residuos más frecuentes y ayudan a orientar investigaciones, políticas públicas y estrategias de prevención.

En 2025, por ejemplo, los voluntarios de esta iniciativa registraron más de 1,3 millones de botellas plásticas y cerca de 886.000 tapas entre los residuos recogidos en playas y vías navegables.

Cada objeto recogido cuenta. Pero también cuenta saber por qué llegó allí.

Impacto en el Medio Ambiente

Contaminación de Ecosistemas Acuáticos

Los océanos y cuerpos de agua dulce son algunos de los lugares más afectados por los microplásticos. Estas partículas ingresan al agua de diversas maneras, como la escorrentía de plásticos degradados y la liberación de microplásticos en productos de cuidado personal. Una vez en el agua, son ingeridos por vida marina, desde pequeños peces hasta mamíferos marinos y aves.

El daño del plástico a los animales es terrible

El daño del plástico a los animales es terrible

Daño a la Vida Marina

Los microplásticos pueden causar estragos en los ecosistemas acuáticos. Los animales que ingieren estas partículas pueden sufrir obstrucciones intestinales, malnutrición e incluso la muerte. Además, los microplásticos pueden transportar contaminantes químicos peligrosos, lo que agrava aún más los riesgos para la salud de la vida marina.

¿Qué pueden hacer los microplásticos en nuestro organismo?

Las apetecibles ostras contienen microplásticos

Las apetecibles ostras contienen microplásticos

La pregunta ya no es solamente si estamos expuestos a los microplásticos. La ciencia ha confirmado que estas partículas pueden ingresar al organismo por la ingestión y la inhalación y que han sido detectadas en sangre, tejidos y distintos fluidos humanos. Lo que todavía se está investigando es cuánto daño pueden producir y cuáles son sus consecuencias a largo plazo.

Los estudios más recientes apuntan principalmente a procesos de inflamación, estrés oxidativo y alteraciones celulares. También se investigan posibles efectos sobre el sistema digestivo, la microbiota intestinal, los pulmones, el sistema cardiovascular y la salud reproductiva.

En el sistema cardiovascular, por ejemplo, investigadores han encontrado microplásticos en sangre y en tejidos asociados con enfermedades cardiovasculares. Un estudio publicado en 2024 encontró una asociación entre una mayor cantidad de estas partículas en la sangre y determinados marcadores de inflamación y coagulación, aunque sus resultados no permiten afirmar que los microplásticos sean la causa de esas alteraciones.

La reproducción es otro campo que genera preocupación. Revisiones recientes han encontrado posibles alteraciones en la función ovárica, la calidad espermática y otros procesos reproductivos, pero gran parte de esta evidencia procede todavía de estudios experimentales y animales.

En el aparato digestivo y respiratorio también existen señales de alerta. Una revisión sistemática publicada en 2024 concluyó que los microplásticos pueden ser considerados un riesgo sospechado para la salud reproductiva, digestiva y respiratoria, aunque la calidad de la evidencia disponible no es suficiente para establecer todas sus consecuencias en las personas.

Por eso conviene evitar tanto el alarmismo como la indiferencia. Los microplásticos son un contaminante emergente y una preocupación legítima para la salud pública, pero la ciencia todavía está construyendo el mapa completo de sus efectos.

Mientras los investigadores continúan estudiando ese mapa, hay algo que sí podemos hacer: reducir nuestra exposición y, sobre todo, disminuir la cantidad de plástico que liberamos al ambiente.

Educacion ambiental, reciclaje y elimainación del plástico de un solo uso

Educacion ambiental, reciclaje y elimainación del plástico de un solo uso

Medidas y Soluciones

Para abordar este problema creciente, es esencial tomar medidas a nivel individual y global:

  • Reducir el consumo de plástico: Reduzcamos el uso de plásticos de un solo uso y optemos por alternativas sostenibles.
  • Reciclaje adecuado: Asegurémonos de reciclar plásticos de manera adecuada para evitar que terminen como microplásticos.
  • Apoyar la investigación: Respaldemos la investigación sobre materiales plásticos alternativos y métodos de eliminación de microplásticos en productos.
  • Regulaciones más estrictas: Aboguemos por regulaciones más estrictas sobre la producción y eliminación de plásticos.
Educar y conscientizar es el gran objetivo de Belkis y su equipo

Educar y conscientizar es el gran objetivo de Belkis y su equipo

Belkis y muchos otros cientificos están llevando a cabo una labor muy importante de educación ambiental y conscientización en las comunidades, con un mensaje sencillo y a la vez determinante les explican sobre los riesgos asociados a la contaminación por plástico en playas y otros espacios naturales.

El 19 de septiembre: una invitación a mirar nuestras playas y ríos.

Este 19 de septiembre de 2026, tercer sábado de septiembre, se celebra la jornada anual del International Coastal Cleanup, una movilización internacional dedicada a limpiar playas y vías navegables y, al mismo tiempo, documentar los residuos encontrados.

Es una excelente oportunidad para participar, pero también para cambiar la mirada.

Cuando vayamos a una playa, no pensemos solamente en dejarla limpia para nosotros.

Pensemos en las tortugas que anidan allí, en las aves que buscan alimento, en los peces que habitan sus aguas, en los microorganismos que sostienen los ecosistemas y en las personas que dependen del mar.

Y recordemos algo más: la basura que recogemos en la playa es solamente una parte del problema.

La verdadera solución comienza mucho antes, cuando decidimos qué comprar, cuánto consumir y cómo desechar.

Limpiar, educar y prevenir

La experiencia de Belkis García y de tantos investigadores que trabajan en este campo demuestra que la ciencia necesita caminar junto a la educación ambiental.

No basta con conocer que existen los microplásticos. Necesitamos comprender de dónde vienen, cómo se desplazan y qué relación tienen con nuestras decisiones.

La educación ambiental convierte la preocupación en acción.

Y la acción individual adquiere mayor fuerza cuando se une a la comunidad, a las instituciones, a las empresas y a políticas públicas capaces de reducir la producción y liberación de plásticos desde su origen.

El problema, por tanto, no puede recaer únicamente sobre quien recoge una botella de la arena. También implica a quienes diseñan productos, los fabrican, los comercializan, gestionan los residuos y establecen las normas.

Es una responsabilidad compartida.

Una sopa que no queremos seguir sirviendo

Sí, aunque suene simpático, es dramático que los microplásticos realmente están hasta en nuestras sopas.Esto nos recuerdan una verdad incómoda: durante décadas hemos diseñado materiales pensando en su utilidad y duración, pero no siempre en lo que ocurre cuando dejan de ser útiles para nosotros.

Tenemos que aprender a mirar el ciclo completo.

Porque una bolsa que usamos durante unos minutos puede permanecer en el ambiente durante muchísimo tiempo. Porque una botella abandonada puede convertirse en fragmentos. Porque esos fragmentos pueden viajar por el agua, el suelo y el aire. Y porque aquello que comienza como un residuo humano puede terminar formando parte de otros ecosistemas.

Por eso, en Planeta Vital preferimos cambiar la pregunta.

No se trata solamente de preguntarnos: ¿cómo limpiamos los microplásticos?

También debemos preguntarnos:

¿Cómo evitamos producirlos?

Este 19 de septiembre y cada día que podamos, salgamos a nuestras playas, ríos y espacios naturales. Recojamos, observemos, registremos y aprendamos.

Pero, sobre todo, llevemos esa conciencia de regreso a casa.

Porque cuidar el planeta no comienza cuando llegamos a la playa.

Comienza mucho antes: con cada decisión que tomamos.

 

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Por: Marisela Valero

Psicóloga y directora fundadora de Planeta Vital Master en Ciencias de la Familia, Ambientalista, Podcaster, con más de 20 años de experiencia en producción radial y multimedia. Profesional versátil con experiencia en psicología, comunicación y proyectos sociales. Combina su pasión por el bienestar humano con su habilidad para comunicar como psicóloga, locutora y productora multimedia. Ha recibido reconocimientos como el Nacional de Periodismo Ecológico de FUNVIVE, Premio Ecologico Waraira Repano, Premio Municipal de Ecologia de la Alcaldia de Baruta y Mujer de la Semana en CNN.

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