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Cada 4 de octubre, fecha del nacimiento de San Francisco de Asís, Planeta Vital vuelve a encontrarse con su figura porque, más allá de la tradición religiosa, Francisco dejó una manera profundamente distinta de mirar el mundo: la naturaleza no está ahí simplemente para ser utilizada. Es una comunidad de vida de la que también formamos parte.
Desde los inicios de Planeta Vital hemos querido celebrar esta fecha recordando precisamente esa mirada. Por eso, les regalamos este episodio de nuestro podcast para acercarnos a su vida, a su pensamiento y a ese mensaje de respeto por todas las criaturas que continúa teniendo vigencia.
Fue declarado Patrono de la Ecología por el Papa Juan Pablo II.
En 1979, el papa Juan Pablo II proclamó a San Francisco de Asís Patrono de la Ecología, reconociendo en él una relación singular con la naturaleza y con todas las criaturas.
No resulta difícil entender por qué.
Francisco no hablaba de la naturaleza como algo distante. La llamaba familia. El sol era hermano, la luna hermana, el agua hermana, el fuego hermano. En su mirada, un animal, una planta, un insecto o una estrella formaban parte de una misma creación.
Esa sensibilidad aparece con especial fuerza en el Cántico de las Criaturas, escrito por Francisco hacia el final de su vida. Allí celebra al sol, a la luna, al agua, al fuego y a la tierra como parte de una obra común.
Alabado seas, mi Señor, por todas tus criaturas,y en especial por el querido hermano sol,
que alumbra y abre el día…
El poema, considerado una de las primeras grandes obras de la literatura italiana, no es solamente una alabanza religiosa. También revela una concepción del mundo en la que el ser humano no ocupa un lugar de dominio absoluto, sino que comparte la existencia con otras formas de vida.
Y ahí encontramos una de las razones por las que su mensaje sigue resonando tantos siglos después.
Esta visión de una creación comunitaria fue capturada poéticamente en su llamado Cántico del Hermano Sol escrito entre el verano de 1226. El coro de alabanza al Creador es el primer poema escrito en italiano y fue considerado por Dante como una de las más grandes obras de la literatura italiana.
Una mirada diferente hacia las criaturas
Francisco nació en Asís, Italia, en 1182, en una familia acomodada vinculada al comercio. Su vida dio un giro radical cuando decidió renunciar a los bienes materiales y abrazar la pobreza, la sencillez y una vida dedicada a Dios.
Pero su renuncia no significó apartarse del mundo. Todo lo contrario.
Se acercó a él de una manera nueva. Los relatos sobre su vida cuentan que podía aproximarse a los animales sin temor y que sentía especial consideración por las criaturas más pequeñas.
Para Francisco, la naturaleza no era un escenario colocado alrededor del ser humano. Era una expresión de la creación que merecía cuidado y respeto.
En el Cántico de las Criaturas también encontramos esa celebración del agua y del fuego:
Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde…
Y después:
Por el hermano fuego, por el cual alumbras la noche,
y es fuerte, hermoso, alegre y vigoroso.
Y por la hermana luna de blanca luz menor y las estrellas claras que tu poder creó, tan limpias y tan hermosas, tan vivas como son, y brillan en el cielo. Alabado seas mi Señor.
Puede parecer un lenguaje lejano para nuestro tiempo, pero la idea que contiene resulta sorprendentemente actual: reconocer valor en aquello que normalmente damos por sentado.
El agua que bebemos. El suelo que sostiene nuestros alimentos. El aire que respiramos. Los animales que comparten los ecosistemas con nosotros.
El mensaje ecológico del Pobre de Asís
San Francisco fue conocido como el Pobre de Asís, pero su pobreza no puede entenderse solamente como ausencia de bienes. También implicaba una forma de relacionarse con el mundo desde la humildad.
Y quizá allí se encuentra una de las claves ecológicas más interesantes de su legado.
Si no somos dueños absolutos de la naturaleza, entonces tampoco podemos comportarnos como si todo estuviera disponible para nuestro beneficio. Somos parte de una comunidad mucho más amplia.
Esta idea resulta especialmente significativa en una época marcada por la pérdida de biodiversidad, la contaminación, el cambio climático y una creciente presión sobre los recursos naturales.
Francisco vivió en otro contexto histórico y no conoció ninguno de estos problemas en los términos científicos actuales. Sería un error convertirlo artificialmente en un ecologista contemporáneo. Pero sí podemos reconocer en su pensamiento una actitud que hoy resulta fundamental: la conciencia de que nuestra vida está profundamente ligada a la vida de los demás seres y al equilibrio de la naturaleza.
Su propuesta no era conquistar la creación, sino vivir en relación con ella.
De Francisco de Asís a Laudato Si’
Ese hilo de pensamiento también llega hasta nuestros días. En 2015, el papa Francisco publicó la encíclica Laudato Si’, sobre el cuidado de la casa común, cuyo propio título retoma las palabras del Cántico de las Criaturas. El documento plantea una reflexión sobre la crisis ambiental y llama a asumir una responsabilidad compartida por el cuidado de la Tierra, vinculando la protección de la naturaleza con la dignidad humana, la justicia y la vida de las comunidades más vulnerables.
Así, el mensaje de San Francisco de Asís encuentra un eco contemporáneo dentro de la propia Iglesia: cuidar la creación no es solamente proteger paisajes o especies, sino revisar nuestra manera de relacionarnos con la casa común que compartimos.
Una familia que no termina en los seres humanos
Tal vez uno de los mayores aportes de San Francisco sea precisamente esa palabra que aparece una y otra vez en su manera de nombrar el mundo: hermano, hermana.
Hermano sol.
Hermana luna.
Hermana agua.
Hermano fuego.
Nombrar así a las criaturas cambia la relación que establecemos con ellas.
No es lo mismo considerar un río únicamente como un recurso hídrico que reconocer que nuestra existencia depende de su salud. No es lo mismo mirar un bosque como una superficie disponible que comprender que allí existe una compleja comunidad de seres vivos. No es lo mismo encontrar un pequeño insecto y verlo como algo insignificante que recordar que también forma parte de la trama de la vida.
San Francisco parecía entenderlo desde una intuición profunda: cuidar la creación también es aprender a ocupar nuestro lugar dentro de ella.
Un mensaje que sigue hablando al presente
En Planeta Vital solemos decir que los seres humanos no somos dueños del planeta. Somos una especie más y nuestra inteligencia debería estar al servicio de un planeta más vital. Por eso la figura de San Francisco de Asís nos resulta tan cercana.
Su mensaje y legado nos invita a preguntarnos qué relación tenemos con aquello que nos rodea. Qué significa consumir sin destruir. Qué responsabilidad tenemos frente a otras especies. Qué lugar ocupamos en los ecosistemas urbanos y rurales. Y, sobre todo, si somos capaces de reconocer que nuestro bienestar está ligado al bienestar de la comunidad de vida que compartimos.
El papa Juan Pablo II, al proclamarlo Patrono de la Ecología en 1979, destacó precisamente su admiración por las obras de la creación y por ese Cántico de las Criaturas en el que Francisco celebró al sol, a la luna, a las estrellas, al agua y al fuego.
Más de ocho siglos después, aquellas palabras siguen encontrando eco.
Quizás porque todavía necesitamos recordar algo sencillo: la naturaleza no es un lugar que visitamos. Es el lugar del que formamos parte.
Y ese puede ser uno de los regalos más vigentes de San Francisco de Asís. Para él, era vital entender la relación entre la humanidad y toda la creación. La visión franciscana ayuda a ver la vida como un gran regalo. Si podemos ser humildes como él, y entender que el mundo no está en nuestro control, tomaremos nuestro lugar como una parte, y solo una parte, de la gran comunidad de la creación.
Que San Francisco de Asís nos inspire y nos ayude a conservar siempre vivo el sentimiento de la ‘fraternidad’ con todas las cosas- creadas buenas y bellas por Dios Todopoderoso- y nos recuerde el grave deber de respetarlas y custodiarlas. (SS Juan Pablo II; 8 Dic. 1989)
Fuente: EVARED
http://www.radioevangelizacion.org/noticia/biografia-san-francisco-asis-patrono-ecologia














