¡Castores al Rescate!

Por: Gabriel Rumor
Última actualización el 22 diciembre, 2025

Fue en 2014 cuando PLANETA VITAL reveló que la situación de emergencia en Inglaterra por una temporada de lluvias de excepcional virulencia  había obligado al entonces Primer Ministro David Cameron a lanzar un SOS a la Unión Europea,  recurrir al ejército y gastar una fortuna en el drenaje para silenciar las denuncias sobre la indiferencia oficial ante las pavorosas inundaciones.

Surgió entonces la propuesta de repoblar los ríos con castores porque, según voceros científicos  británicos, la acción humana era responsable en gran medida de la catástrofe porque el sistema de canalizaciones había reducido la capacidad natural de los suelos para absorber y retener el agua que se desparramaba a gran velocidad de las alturas hacia las tierras planas.

Se pensó en la utilidad de esos pequeños e infatigables ingenieros que al crear barreras naturales contra la erosión frenaban el flujo de las aguas y evitaban el fenómeno de las crecidas repentinas, derribando bosques enteros con su poderosa dentadura, y siendo más económicos, de una eficiencia indiscutible y ajenos a reivindicaciones sindicales, fueron llamados al rescate cuando los estudios demostraron que las zonas donde vivían absorbían cuarenta veces más agua que aquellas de donde estaban ausentes,

Y aunque surgió entonces el obstáculo imprevisto de que vastas poblaciones en el Reino Unido habían desaparecido desde el siglo XVI, cuando su piel comenzó a ser apetecida de los cazadores y el auge de la agricultura los exterminó para proteger las tierras y la pesca fluvial, comenzaron a implantarse en sitios remotos de Escocia y Gales, distantes de las zonas urbanas y las explotaciones agrícolas, para evitar precisamente los efectos colaterales de la voracidad de esos roedores.

Con resultados que el GUARDIAN ha recogido ahora en un reportaje sobre su reaparición en lugares tan distantes como el Canary Wharf londinense, las marismas de York y el pueblo natal de Shakespeare.

Su número exacto se desconoce, aunque algunos lo estiman en once mil a escala nacional, en un notable avance desde que una investigación en 1970 arrojó sólo un 6% habitado de tres mil sitios localizados en puntos muy específicos del Reino, y su retorno, según el matutino, es señal de una mejoría de la cualidad del agua, si bien frágil, tras los daños causados durante siglos por desechos industriales y pesticidas.

Y, como era de suponer, sectores como el pesquero se quejan de que se haya perturbado el balance natural con el arribo de esas nuevas bocas cuyo apetito denuncian, aunque los análisis revelan que su dieta incluye una vasta gama de roedores, pájaros y anfibios.

En definitiva, se evalúa positivo el retorno de los animales a pesar de su ritmo lento de reproducción, porque además de auxiliar en la edificación de barreras servirán como un barómetro natural de la contaminación mediante la detección en sus cuerpos de metales pesados, al punto ser calificados de   “embajadores carismáticos” de la salud ribereña.

Varsovia, diciembre de 2025

 

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Por: Gabriel Rumor

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