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🌿 Ramón y Antonia Delgado: un legado que florece en la tradición de los Palmeros de Chacao
En este episodio especial de Planeta Vital rescatamos un podcast de colección para rendir homenaje a dos guardianes de una de las tradiciones culturales y ecológicas más hermosas de Venezuela: Ramón Delgado, el recordado Palmero Mayor, fallecido en 2021, y su esposa Antonia Delgado, quien partió físicamente el pasado 22 de marzo de 2026, dejando una profunda huella en su comunidad.
Ramón y Antonia, fueron una pareja con mas de 50 años de casados, formaron a su familia con profundos valores comunitarios, religiosos y vocaciòn de servicio a los más vulnerables.
Los Palmeros de Chacao: una tradición donde la fe se convierte en conciencia ecológica
La tradición de los Palmeros de Chacao es una de las manifestaciones culturales más auténticas de Venezuela, no sólo por su antigüedad —que supera los 250 años— sino porque representa un extraordinario ejemplo de cómo una práctica religiosa puede evolucionar hacia un modelo de conservación ambiental y educación comunitaria.
En el 2019 La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) anunció que la tradición de la «Palma Bendita» fue declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Ramón Delgado: una vida dedicada a preservar el legado
Desde el barrio El Pedregal, Ramón Delgado dedicó gran parte de su vida a preservar esta tradición. Su liderazgo como Palmero Mayor no sólo se centró en la organización de la subida, sino también en fortalecer el carácter ecológico del grupo.
Su labor contribuyó a que los Palmeros fueran reconocidos por el Instituto Nacional de Parques (INPARQUES) como un grupo ecológico formal, lo que permitió regular su acceso al parque nacional bajo normas técnicas orientadas a prevenir incendios, accidentes y daños ambientales.
Este reconocimiento fue un logro significativo que consolidó el carácter ambientalista de los Palmeros, quienes han evolucionado de ser custodios de una tradición religiosa a convertirse también en educadores ambientales comunitarios
Un ritual que comienza mucho antes del Domingo de Ramos
Ser palmero no significa simplemente subir a buscar palmas. Es un proceso de preparación física, espiritual y comunitaria que comienza semanas antes.
Los participantes reciben formación sobre:
- Técnicas de montañismo
- Primeros auxilios
- Conservación ambiental
- Manejo responsable del fuego
- Protección de especies vegetales
- Trabajo en equipo
Los palmeros realizan caminatas preparatorias y encuentros comunitarios donde se refuerza el sentido de pertenencia y la importancia de la tradición, promoviéndola en escuelas y otras comunidades.
Antonia Delgado: tradición, comunidad y compromiso ambiental
Junto a Ramón, Antonia Delgado fue pieza clave en la transmisión de los valores de esta tradición. Una mujer de inmensa fe católica, siempre presente en las ceremonias religiosas que acompañan a Los Palmeros de Chacao.
Durante la entrevista en Planeta Vital, recordaba con humor cómo habían tenido que adaptarse a las nuevas normas ambientales que prohíben fogatas y bebidas alcohólicas durante las expediciones.
Aunque estas medidas significaron renunciar a costumbres como los tradicionales sancochos en la Cueva de los Palmeros, Antonia comprendía plenamente la necesidad de proteger el ecosistema del Waraira Repano.
Su visión reflejaba una comprensión muy clara del equilibrio entre tradición y conservación: preservar la naturaleza también implica transformar las costumbres cuando es necesario.
Tras la partida de Ramón, Antonia continuó apoyando las actividades de los Palmeros y manteniendo viva la tradición desde la comunidad de El Pedregal, demostrando que el verdadero liderazgo también se ejerce desde la constancia y el amor por las raíces culturales. Ahora que ella también nos dejó, seguramente seguirá el legado en sus hijos y nietos.
Los Palmeros se han multiplicado por otras regiones, ahora encontramos Palmeros en Margarita, en Falcón, Mamera, El Hatillo.
Sembrar para el futuro: los viveros y la educación ambiental
Uno de los aportes más importantes al fortalecimiento ecológico de los Palmeros ocurrió en 1997, cuando durante mi gestión como Directora de Desarrollo Social de la Alcaldía de Chacao, bajo el mandato de Irene Sáez, se creó el primer Vivero Municipal en el Parque Humboldt, en el Sector Barrion Nuevo de Chacao, entregado al cuidado de los Palmeros.
Vi en una noticia reciente que se está reinanugurando el Vivero y espero que sigan abriéndose más espacios para la conservación y la Educación Ambiental donde participen niños y jóvenes, quienes representan el relevo generacional de esta tradición.
Muchas de las palmas utilizadas actualmente provienen de estos viveros, y posteriormente son reintroducidas en la montaña como parte de programas de reforestación, demostrando un modelo ejemplar de economía circular aplicada a la cultura tradicional.
La subida a la montaña: disciplina y respeto por la naturaleza
La subida al Waraira Repano suele realizarse una semana antes del Domingo de Ramos. Los grupos caminan durante horas hasta llegar a sus campamentos tradicionales como El Hormiguero o Quebrada Pajaritos.
Allí realizan:
- Poda selectiva de las palmas (nunca tala)
- Identificación de plantas aptas para recolección
- Monitoreo de zonas vulnerables
- Actividades formativas para los más jóvenes
Los «Palmeritos»: el relevo generacional
Uno de los aspectos más hermosos de esta tradición es la participación de niños y jóvenes conocidos como Palmeritos, quienes son formados no sólo en la tradición religiosa, sino también en valores ambientales.
Ellos aprenden desde pequeños que: la montaña no es un recurso, es un ser vivo que debe respetarse.
Este componente educativo ha convertido a los Palmeros en un modelo de educación ambiental comunitaria, incluso estudiado como ejemplo de conservación participativa.
La bajada de Los Palmeros: una celebración colectiva
La bajada de los Palmeros es uno de los momentos más emotivos. La comunidad los recibe el sábado previo al Domingoi de Ramoss entre cantos, rezos y manifestaciones culturales. Las palmas son llevadas hasta la Iglesia San José de Chacao donde son bendecidas.
Más que una actividad religiosa, este momento representa:
- Identidad comunitaria
- Memoria histórica
- Orgullo cultural
- Espiritualidad popular
Los desafíos ambientales del Waraira Repano
La experiencia acumulada por los Palmeros también los ha convertido en observadores privilegiados de los cambios ambientales que afectan al parque nacional.
Entre los principales problemas identificados destacan:
- El impacto del crecimiento urbano sobre los corredores ecológicos.
- La deforestación en zonas cercanas.
- El aumento de incendios forestales de origen humano.
- La migración de especies polinizadoras.
- La afectación de ríos y quebradas.
Estos factores amenazan el equilibrio ecológico del parque y, eventualmente, la propia existencia de la palma bendita.
Por esta razón, los Palmeros han incorporado un fuerte componente ambientalista en la formación de sus nuevos integrantes, entendiendo que sin ecosistema no hay tradición posible.
Un poco de historia
José Antonio García Mohedano fue un sacerdote español designado como primer Párroco de Chacao. Él tomó posesión de su cargo el 18 de enero de 1770, y estando al frente de su parroquia, y sin descuidar sus deberes eclesiásticos, tuvo el mérito de haberse dedicado al cultivo del cafeto con la finalidad de utilizar el producto para elevar de nivel la parroquia, reconstruir la iglesia y hacer la casa parroquial. El éxito de la producción del café no fue sólo en Chacao, pues el grano moreno se convirtió en la primera riqueza de exportación y consumo para Venezuela. (www.chacao.gov.ve) 77
Durante una grave epidemia de fiebre amarilla y vómito negro el Padre García Mohedano pidió a Dios por el cese de la peste, ofreciendo a cambio la subida de los peones de las haciendas aledañas al cerro El Ávila para que bajaran sus ramas, palmas y otras especies vegetales. Esta intención se vincula con el pasaje bíblico de la entrada de Jesús a Jerusalén.
El 12 de diciembre de 1958 se decretó la creación del Parque Nacional El Ávila. En 1962 se creó la Asociación Civil Ecológica Los Palmeros de Chacao. Éstos fueron declarados Patrimonio Cultural Municipal en 1999 (Gaceta Municipal de Chacao).
Además, La Asociación Civil Ecológica Palmeros de Chacao tiene su sede en El Pedregal un barrio de Chacao. De allí son casi todos sus integrantes que descienden de los primeros habitantes que trabajaron en las haciendas de café del Curato de Chacao. Haciendas como La Blandín cuyo terrateniente en el siglo XVIII cedió un terreno en la periferia de sus tierras para que la peonada que trabajaba para él edificara sus primeras casas. Con el tiempo esta área se fue poblando hasta llegar a ser lo que hoy es, un barrio pujante de Chacao ubicado en el norte del municipio. Colinda con las urbanizaciones Country Club y la Castellana y el Parque Nacional Guaraira Repano.
Un legado perdurable
Hoy, al recordar a Ramón y con la reciente partida de Antonia Delgado, no sólo honramos a dos personas, sino a una forma de entender la cultura, los valores familiares y comunitarios como herramientas de sostenibilidad.
Su vida demuestra que las tradiciones pueden evolucionar y convertirse en poderosos instrumentos de educación ambiental, cohesión social y defensa del patrimonio natural.
Desde Planeta Vital celebramos su legado y reafirmamos el valor de mantener vivas estas historias que conectan espiritualidad, comunidad y naturaleza.
Porque al final, como nos enseñaron Ramón y Antonia, cuidar una tradición también es cuidar el planeta.
Fuente: http://saber.ucv.ve/jspui/bitstream/123456789/1948/7/CAPITULO%20IV.pdf


















