Eco-Turismo en Santa Marta

Por: Gabriel Rumor
Última actualización el 4 mayo, 2026

Playa de Taganga

Como es ya rutinario, alguien del millar de delegados llegó a calificar de parteaguas histórico la Conferencia sobre la Transición de los Combustibles Fósiles, celebrada esta semana en Santa Marta, Colombia, como seguimiento a la COP-30 que sesionó en Belem do Pará, Brasil, en noviembre pasado y abrebocas de la siguiente, en la remota isla de Tuvalu sobre el Pacífico antes de llegar a la COP-31 prevista en el balneario turco de Antalya; aunque su único resultado concreto fuese la creación de un panel de científicos que orientarán a los países voluntarios en su búsqueda de fuentes limpias de energía.

Gastronomía caribeña

Sin embargo, la ministra colombiana del Ambiente, Irene Vélez, proclamó el comienzo de un nuevo clima democrático global porque sin duda ha sido un éxito para el país anfitrión y los Países Bajos la organización de este encuentro como vía para superar el estancamiento ante la empecinada postura de los grandes productores de hidrocarburos y la Administración estadounidense, para que al menos una porción de los estados miembros de la ONU emprendan acciones concretas contra la contaminación ambiental.

Cabo San Juan en parque Tayrona

Y que se publicase un informe con una serie de recomendaciones de alto nivel, como hoja de ruta hacia esa anhelada transición que representantes de sesenta naciones aprobaron en los ratos libres de las sesiones de senderismo en la Sierra Nevada, y deliciosa gastronomía caribeña en las playas del Rodadero y Taganga y el parque nacional de Tayrona y la visita en centro histórico a la vivienda donde murió el Libertador y corroborar que todavía, después de un largo siglo, Santa Marta tiene tren pero no tiene tranvía.

Ahora se ha propuesto, una vez más, suspender cualquier proyecto de infraestructura basado en los combustibles fósiles y abolir los subdidios a su producción más barata mientras se instituyen incentivos alternativos para fuentes limpias de energía; nada nuevo bajo el sol aunque ahora viene apuntalado por la autoridad de los eminentes cientificos.

Tuvalu

Se puso énfasis en el efecto de la deuda externa y la importación de combustibles fósiles como uno de los frenos a mayores inversiones por parte de los países en desarrollo y numerosos representantes plantearon la urgencia de cambios en la estructura financiera internacional, la reorientación de  subsidios que ahora benefician a la industria petrolera y la suscripción de un tratado similar al que ya ampara los derechos humanos y la proscripción de minas antipersonales; tema tabú para el sector productivo que insiste, en cambio, en la instrumentación de los convenios ya existentes. 

De igual importancia ha sido el énfasis en el desarrollo de la minería vinculada con las nuevas energías que demandan turbinas eólicas, paneles solares, vehículos eléctricos y baterías, y en poner coto a los abusos de los derechos humanos y la explotación irracional del paisaje natural, con la colaboración de los pueblos indígenas cuya voz se escuchó  en las discusiones de Santa Marta.

En resumen, nada histórico ni trascendental, quizás una marca más en el mapamundi de los avispados eco-viajeros mientras el planeta languidece enviando alertas urgentes….!nos vemos en Tuvalu!, si aún el microestado no ha sido  engullido por las olas del Pacífico.

Varsovia, mayo de 2026.

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Por: Gabriel Rumor

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