OBJETIVO: EL CIELO

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1Miramundo por Gabriel Rumor

Llegar cada vez más alto, afirma el FINANCIAL TIMES, es la ambición de dos arquitectos estelares del momento, sir Terry  Farell y lord Foster, que podrán satisfacerla gracias a las recientes novedades de la tecnología.

Y no por el reto que impone el valor del metro cuadrado, que es desde luego importante en una ciudad como New York, pero no en Arabia Saudita o cualquiera de los Emiratos petroleros del Medio Oriente -donde lo que sobra es, precisamente, espacio- sino para seguir el impulso que, al parecer, ha guiado al hombre, hacia el cielo. Desde los tiempos de las pirámides o del faro de Alejandría.

1-Bosco Verticale, Milán

Así que, en un par de años, el kilómetro de la Jeddah Tower en la capital saudita, superará al Burj Khalifa de Dubai, que hasta ahora es el edificio más elevado del planeta, y luego, quién sabe, porque la tecnología y la preocupación sobre el ambiente, la seguridad y la energía, tendrán mucho que decir en esa carrera sin límites.

Gráficos

Los marcos de acero y los elevadores hicieron posible las primeras torres que debían limitarse a   un máximo de ocho pisos y ahora el desarrollo del Kone finlandés de fibra de carbón permitirá doblar el alcance de los ascensores hasta unos mil metros y superar el problema que obligaba a los usuarios a transferirse cada cierta altura.

Sir Terry Farrel, autor del rascacielos Kingsley de cien pisos en la ciudad china de Shenzen, está convencido de que el futuro está allí, en esos modernos ascensores, porque en ciudades como Hong Kong la gente está tan habituada a ellos que la ciudad comienza a vivir de manera vertical, con espacios públicos, barberías y clínicas a más de 50 pisos de altitud.

Algo así ya existe en la Petronas Tower de Kuala Lumpur, conectada por un puente, pero el porvenir podría ser aún más radical, si consideramos el entramado de puentes del Linked Hybrid Building que levantó en Beijing el arquitecto estadounidense Steven Holls y la habilitación de zonas de aterrizaje para drones, a medida que estos novedosísimos artefactos comienzan a prestar servicios de la más variada índole.

Linked Hybrid en Beijing

Linked Hybrid en Beijing

Y el crecimiento también es hacia abajo, porque los rascacielos comienzan a conectarse con el transporte público subterráneo, como en el Comcast Building de lord Foster en Philadelphia; y, en la línea del Bosco Verticale de Stefano Boeri en Milán (al que PLANETA VITAL se refirió hace algunos meses), está planteado su reverdecimiento para crear granjas urbanas colgantes que produzcan alimentos además de ser decorativas.

56 Leonard en New York

56 Leonard en New York

Hanif Kara, uno de los arquitectos de vanguardia, imagina una época en que se alzarán mejores torres que captarán energía eólica y solar en sus niveles superiores para satisfacer los servicios básicos de los habitantes, y se readaptarán a nuevas funciones edificios ya veteranos, como los existentes en China o Turquía.

Sir Terry Farrell y Lord Foster

Sir Terry Farrell y Lord Foster

En resumen, estos arquitectos e ingenieros coinciden en la importancia del multiuso de torres abiertas y accesibles a la ciudad, que funcionarán como un club, integrando vivienda, trabajo, placer y servicios; vale decir, el concepto original, frustrado, de los primeros rascacielos, que un genio como Renzo Piano tiene en mente al hablar de su Shard londinense como una “ciudad vertical”, y que sir Terry y lord Foster entienden como fundamental en la arquitectura del porvenir: su integración en el tejido urbano y no como una arrogante torre de marfil.

Varsovia, julio 2017.

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