Zoológicos ingleses en alerta roja

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Según el matutino londinense Independent, los parques zoológicos británicos hacen frente a la amenaza, insólita, de bandas de cazadores furtivos dispuestos a incursionar en sus terrenos para extraer a sus rinocerontes los cuernos que se cotizan en el Lejano Oriente a precio de oro por sus presuntas virtudes afrodisíacas y como medicina anticancerígena.

 Es el resultado de un simple cálculo comercial, porque, a despecho de los controles más severos que los gobiernos africanos han implantado para preservar la especie en vía de extinción, un kilo del precioso material se ha elevado a más de 40 mil dólares y estimulado su búsqueda en los museos y casas de subasta en toda Europa.

En febrero del año pasado, la cabeza disecada de un rinoceronte negro fue sustraida de una casa de subastas en Essex; dos meses después, un robo similar se denunció en un museo de Surrey, y, en julio, alguien se introdujo en el Museo de Ipswich para hacerse con el cuerno de un rinoceronte de origen indio que estaba en exhibición desde hacía un siglo; y son apenas algunos de los 50 casos registrados en Gran Bretaña y el Continente europeo.

De allí el temor de que los 85 ejemplares alojados en quince parques zoológicos y safaris del Reino Unido puedan atraer la codicia de los depredadores, para narcotizar o sacrificarlos y arrancarles los cuernos que, normalmente, pesan más de cinco kilogramos.

Es una pesadilla que las autoridades sudafricanas conocen a la perfección porque la matanza ilegal de rinocerontes pasó de trece a 448 entre 2007 y 2011 y, en sólo un mes de este año ya registran la muerte de una docena, y ha obligado a los funcionarios británicos a extremar las medidas de seguridad para evitar que, literalmente, se haga polvo el patrimonio natural atesorado con tanto esmero.

Gabriel Rumor, corresponsal internacional

Toscana, febrero 2012

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