Seria advertencia planetaria, el Artico bello y apocalíptico

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MIRAMUNDO por Gabriel Rumor, corresponsal internacional.

Hielo ártico. Crédito: Pink floyd88 a (Wikimedia Commons).

Hielo ártico. Crédito: Pink floyd88 a (Wikimedia Commons).

La prensa británica lanzó recientemente una advertencia apocalíptica, sobre la bomba de tiempo que significan los depósitos de metano, atrapados en el permafrost del Artico durante milenios, que podrían liberarse por causa del calentamiento global que sigue tan campante mientras la comunidad internacional luce impotente para controlarlo.

Si se liberase de repente un volumen de gas tan gigantesco, veinte veces más potente que el dióxido de carbono, algunos estiman que los daños a la economía mundial sobrepasarían los 60 billones de dólares; vale decir que reduciría a nada el producto económico mundial de todo un año.

Mediante modelos de computación muy precisos, científicos como el profesor Gail Whiteman de la Erasmus University de Rotterdam, han demostrado el efecto catastrófico que el fenómeno tendría sobre las cosechas, la elevación del nivel de los mares y las inundaciones de las áreas litorales y las inclemencias del tiempo.

Foto cortesía juanjogabina.com

Foto cortesía juanjogabina.com

Sus conclusiones aparecen en un número reciente de la revista Nature, referidas no sólo al presente siglo sino inclusive al siguiente, a partir de las conclusiones de expediciones ruso-estadounidenses al Mar de Siberia Oriental que estiman en 50 millardos de toneladas el metano represado por el permafrost cuya liberación repentina adelantaría hasta en 35 años la fecha en que la temperatura media global rebasaría el nivel que se estima aceptable de dos centígrados sobre el periodo pre-industrial.

Y, una vez más, los efectos del fenómeno que el Independent londinense reveló hace ya cinco años de que millones de toneladas de metano salen a flote cada verano en el Mar de Siberia Oriental donde la capa de hielo se ha debilitado, serían particularmente nefastos para los países en desarrollo, que sufrirían temperaturas extremas, una disminución en el nivel de salud y de la producción agrícola.

El permafrost del norte de Suecia se descongela. Foto: Jonas Akerman. SINC.eltiempo.com

El permafrost del norte de Suecia se descongela. Foto: Jonas Akerman. SINC.eltiempo.com

Es una región del planeta –según explica el profesor Peter Wadhams de la Cambridge University- que solía estar cubierta todo el año y ahora queda expuesta en los meses del verano, y si antes la temperatura se mantenía en cero grados, ahora el océano sufre el efecto de intensas radiaciones y el agua se calienta y así lo han registrado los satélites científicos y las mediciones de submarinos que apuntan a una reducción a la mitad del grosor promedio de la capa marina. Un dato que cobra mayor dramatismo cuando se sabe que en Groenlandia, por supuesto, ésta tiene una profundidad de dos millas y, en condiciones normales, le llevaría varios siglos antes de derretirse.

El fenómeno explicaría en parte las catástrofes de estos últimos años, como el huracán Katrina, la supertormenta Sandy, la canícula que mató miles de gentes en Rusia y Francia o las inundaciones que asolaron Alemania en fecha reciente y debería servir de aguijón a las autoridades mundiales para introducir la legislación necesaria para frenar la carrera estúpida e irresponsable hacia la ruina planetaria.

Varsovia julio 2013.

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