LEYENDO A LA LUZ DE UNA FLOR

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 Por Gabriel Rumor

Si culmina con éxito el experimento militar que adelanta el Massachussets Institute of Technology de crear vegetales espías será posible, quizás, emplear la energía de esas plantas en actividades más constructivas, como la lectura cotidiana, iluminados por su fosforescencia.

Flores para iluminar

Flores para iluminar

La Repubblica romana informa que los ingenieros del prestigioso centro académico trabajan en un proyecto del DARPA (el brazo del ejército estadounidense a cargo de las nuevas tecnologías) para incorporar nanopartículas a las hojas de las plantas y permitir encenderlas, como si se tratase de una lámpara tradicional.

Flores con luz- Foto MIT

Flores con luz- Foto MIT

Estamos aún con un brillo que apenas dura cuatro horas, pero nada impide imaginar que, llegado el momento, pudiera esa nueva fuente reemplazar la electricidad que conocemos desde los tiempos de Edison.

Flores fluorescentes

Flores fluorescentes

La fuente de todo son las enzimas luciferasas que “encienden” a nuestros folklóricos cocuyos, estimulando una molécula llamada luciferina para producir luz mientras otra, la coenzima A, contribuye al proceso removiendo los obstáculos que puedan inhibir la actividad de las primera y, ulteriormente se perfecciona para que el brote de diez centímetros emita una luz que por ahora es apenas un milésimo de la necesaria para leer pero que estaría eventualmente en capacidad de iluminar todo un espacio de trabajo.

Luz florecida, algo que parece de cuento de hadas

Luz florecida, algo que parece de cuento de hadas

El objetivo práctico es que la planta pueda producir electricidad sin necesidad de conectarse a redes o baterías, alimentada con su propio metabolismo energético y las perspectivas se pierden de vista con el ambicioso objetivo de transformar a todos los árboles, finalmente, en farolas autoalimentadas y, lo  más importante, exentas de contaminación.

Varsovia enero 2018.

 

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